Tobías vence al demonio 8 1Cuando terminaron de cenar, llevaron a Tobías a la habitación, pues ya era hora de dormir. 2Allí Tobías se acordó de lo que le había dicho el ángel Rafael. Entonces sacó de la bolsa el hígado y el corazón del pescado, y los puso a quemar sobre el hornillo del incienso. 3El olor del pescado espantó al demonio, y éste salió huyendo. El demonio no paró hasta llegar a Egipto, y allí el ángel Rafael lo encadenó. 4Al salir de la habitación, Ragüel y Edna cerraron la puerta. Entonces Tobías se levantó de la cama y le dijo a Sara:   «Levántate, querida, vamos a pedirle a Dios que tenga compasión de nosotros y nos proteja».   5Ella se levantó, y comenzaron a orar, pidiendo a Dios que los protegiera. Ésta es la oración que hicieron:   «Alabado seas por siempre, Dios de nuestros antepasados. Que el cielo y la tierra, y todo lo que has creado, por siempre te alaben.   6»Tú creaste al hombre, y le diste a la mujer como esposa y compañera, y de ellos nació toda la raza humana.   »Tú dijiste: “No está bien que el hombre esté solo. Voy a hacerle alguien que lo acompañe y lo ayude”.   7»No me he casado con Sara para satisfacer mis deseos sexuales, sino para amarla como esposa. ¡Ten compasión de nosotros, y permítenos vivir juntos hasta que seamos viejos!»   8Los dos dijeron: «¡Amén, amén!» 9Luego se acostaron, y durmieron juntos esa noche. 10Antes de que amaneciera, Ragüel se levantó y ordenó a sus sirvientes que cavaran una tumba. Pensó que, si Tobías había muerto, lo mejor sería enterrarlo. Y es que tenía miedo de que la gente se enterara de lo sucedido, y comenzara a insultarlo y a burlarse de él. 11Cuando terminaron de cavar la tumba, Ragüel regresó a su casa y le dijo a su esposa: 12«Pídele a una sirvienta que vaya a la habitación, a ver si Tobías está vivo. Porque si está muerto, lo enterraremos sin que nadie se dé cuenta». 13Entonces, encendieron una lámpara, abrieron la puerta de la habitación y le dijeron a la sirvienta que entrara. Ella entró y encontró a Tobías y a Sara juntos y bien dormidos. 14La sirvienta salió y les informó que Tobías estaba vivo, y que no le había pasado nada malo. 15Al oír eso, Ragüel alabó al Dios del cielo de esta manera:   «¡Bendito seas, Dios mío! Tú eres digno de las alabanzas más sinceras. ¡Bendito seas por siempre! 16Gracias por esta gran alegría. Temía que pasara lo peor, pero tú demostraste tu gran amor por nosotros.   17»¡Bendito seas, Dios mío! Tobías y Sara son nuestros únicos hijos, y tuviste compasión de ellos. ¡Trátalos bien y cuídalos! Dales una vida llena de alegría y que gocen de tu bondad».   18Ragüel les ordenó a sus sirvientes que taparan la tumba antes de que amaneciera, 19y a su esposa le dijo que preparara un gran banquete. Luego fue al establo y escogió dos bueyes y cuatro carneros; los mandó matar, y empezaron a preparar la fiesta. 20Después Ragüel mandó a llamar a Tobías y le dijo:   «Hasta ahora, mi hija había sufrido mucho; por eso te pido que te quedes aquí dos semanas más. Durante ese tiempo, come, bebe y haz feliz a mi hija. 21Luego podrás llevarte la mitad de mis riquezas y regresar en paz a la casa de tu padre. »Cuando mi mujer y yo muramos, la otra mitad de mis bienes también será tuya. ¡Anímate, hijo mío! ¡Ten confianza! Para Edna y para mí ya eres nuestro hijo, y de ahora en adelante tú y Sara pueden contar con nuestro apoyo».  
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Selected Verses