Segundo discurso de Elihú 34 121-2Ustedes, sabios e instruidos, escuchen mis palabras. 3El oído distingue las palabras, igual que el paladar reconoce los sabores. 4Así también, examinemos nosotros el caso y decidamos lo que nos parezca mejor. 5Job afirma: «Yo soy inocente, pero Dios se niega a hacerme justicia. 6Sería una mentira el admitir que soy culpable; mi herida no sana, aun cuando no he pecado.»   7¡No hay nadie como Job! Se burla de Dios como quien bebe agua; 8le gusta juntarse con los malvados, andar con la gente mala. 9Dice que nada gana el hombre con tratar de agradar a Dios. 10Pero ustedes, gente sensata, escúchenme. ¡Ni pensar que Dios, el Todopoderoso, haga el mal o cometa injusticias! 11Él paga a cada uno según sus obras; hace que cada cual reciba lo que merece. 12En verdad, Dios, el Todopoderoso, no hace nada malo ni injusto; 13de nadie recibió el poder para gobernar al mundo entero. 141514-15Si les quita a los hombres el aliento de vida, todos ellos mueren por igual y otra vez vuelven al polvo.   16Si tú eres sensato, escúchame; pon atención a mis palabras. 17Si Dios odiara la justicia, no podría gobernar. ¿Cómo puedes condenar a quien es inmensamente justo? 18Si los reyes y los nobles son malvados, Dios no duda en echárselo en cara. 19Él no se pone de parte de los gobernantes, ni favorece más a los ricos que a los pobres, pues él fue quien los hizo a todos. 20Los hombres mueren en un instante, en medio de la noche; la gente se alborota y desaparece; el poderoso es eliminado sin esfuerzo humano. 21Dios vigila los pasos del hombre y conoce todas sus andanzas. 22No hay tinieblas tan oscuras que puedan ocultar a un malhechor. 23Dios no fija un plazo al hombre para que se presente ante él a juicio. 24No necesita investigar para derribar a los grandes y dar a otros su lugar. 25Dios conoce lo que hacen, llega de noche y los destroza. 26Los azota como a criminales, a la vista de todos, 27porque no quisieron obedecerle ni aceptar sus normas de conducta. 28Hicieron que los gritos de los pobres y oprimidos llegaran hasta Dios, y él los escuchó. 29Pero si Dios calla, ¿quién podrá condenarlo? Si oculta su rostro, ¿quién podrá verlo? Él vigila a pueblos e individuos 30para que no gobierne al pueblo un malvado que lo engañe.   31¿Acaso le has dicho a Dios: «Me dejé engañar; no volveré a pecar. 32Muéstrame las faltas que yo no veo. Si he actuado mal, no lo volveré a hacer»? 33¿Acaso quieres que Dios te recompense como mejor te parezca, aunque tú lo hayas rechazado? Ya que eres tú quien decide, y no yo, dinos lo que sabes.   34Los hombres sabios que me escuchan, y las personas sensatas, me dirán: 35«Job está hablando sin saber; sus palabras no tienen sentido. 36¡Que se examine a fondo a Job, pues sus respuestas son las de un malvado! 37Job no sólo es pecador, sino rebelde; delante de nosotros se burla de Dios y se pone a discutir con él.»
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Selected Verses